Jornada presencial de trabajo intensivo. No es una clase. Es una sesión de trabajo donde el protagonista es tu negocio, con tus datos, en tiempo real.
El taller funciona con datos reales. Cuanto más completos sean los datos que traiga cada participante, más concreto puede ser el trabajo del día.
Al menos dos o tres facturas actuales de los insumos principales. Pueden ser fotos en el celular.
No hace falta que estén escritas formalmente. Con saber qué lleva cada plato y en qué cantidad aproximada alcanza para empezar.
Puede ser una anotación en cuaderno, un resumen de pedidos, lo que sea. Cualquier dato sobre qué se vende y cuánto.
El sistema que se construye durante el taller está diseñado para usarse con el celular. Es parte del trabajo del día.
Cada participante dibuja el recorrido completo de su cocina y su salón. El objetivo no es el diagrama perfecto sino ver en papel lo que normalmente solo existe en la cabeza. Se identifican los puntos donde el flujo se interrumpe, se ralentiza o genera pérdidas.
Con el mapa en mano, el trabajo se concentra en los puntos críticos. Merma, reproceso, tiempos muertos, compras mal dimensionadas. Cada participante trabaja sobre sus propios datos y sale de este bloque con una lista concreta de dónde se pierde dinero en su negocio.
Este es el bloque más práctico. Se construye una ficha técnica por plato usando las facturas reales del participante. El formato está diseñado para actualizarse en minutos cuando llega una factura nueva. No requiere software. Funciona con una hoja de cálculo básica o incluso en papel.
Cada participante calcula el food cost de al menos un plato de su carta. Se trabaja sobre la diferencia entre el costo teórico y el real, considerando merma y variaciones de precio. El día cierra con un plan de dos o tres acciones concretas para implementar en la semana siguiente.
Cada edición tiene capacidad limitada para que cada participante pueda trabajar sobre su negocio con atención real. No es un curso masivo.
El formato presencial es deliberado. Trabajar en papel, discutir con otros emprendedores y tener acceso directo al facilitador hace una diferencia en el aprendizaje.
El taller no usa vocabulario de consultoría. Habla el lenguaje del emprendedor gastronómico: platos, proveedores, merma, precio de venta.
Todo lo que se construye durante el taller está diseñado para ser sostenible. Simple, funcional, con las herramientas que el emprendedor ya tiene.
Los talleres se organizan en distintas fechas durante el año en CABA y Rosario. Escribinos para conocer la próxima fecha disponible.